El conflicto y la mediación - Un abordaje interdisciplinario.


 

Ya está funcionando como nuevo servicio de la Escribanía de Mello, esta instancia de resolución de conflictos.- Desde estas páginas, nos proponemos divulgar que es Mediación en conflictos, y cuál es el servicio que pretendemos ofrecer a la comunidad de la zona de influencia de nuestra Centro.

 

                                                           II

 

Segunda entrega: Qué es la Mediación en conflictos?

 

La Mediación es una técnica. Pero es además, mucho más que una técnica: es un modo de gestión de la vida social. Como técnica de resolver conflictos, se puede definir como la función que ejercen los profesionales Mediadores, especialmente formados y entrenados por centros idóneos de capacitación, para facilitar el diálogo y el eventual acuerdo entre dos partes que sostienen alguna diferencia que no les ha sido posible solucionar por si mismos. En este sentido, el acuerdo es alcanzado por las partes, en forma voluntaria y mediadas por la figura de un tercero –el Mediador- que es un agente neutral, confidencial, imparcial y ajeno al conflicto y que mediante técnicas determinadas facilita el diálogo, y conduce a las partes a lograr que por si mismas lleguen a un acuerdo. Como modo de gestión de la vida social, la mediación aporta a una gran transformación cultural para la paz, promoviendo entre los ciudadanos una forma proactiva de encarar sus conflictos y resolverlos. En este sentido, no es solamente un método alternativo a lo judicial, si no, que se ha constituído en un procedimiento autónomo que exalta los principios de la solidaridad y el respeto mutuo, promueve el acercamiento y el diálogo, y estimula el respeto por las diferencias y la verdad del otro.

      

Un abordaje interdisciplinario, nos permite señalar que diversos saberes confluyen a dar perfil propio a esta disciplina: la teoría de la comunicación; la teoría de los sistemas; el psicoanálisis; las psicoterapias breves: sistémica o estratégica; la teoría de la negociación, etc. También en este sentido la antropología, y la ciencia política hacen aportes al tema que nos ocupa. Entretanto la Mediación se diferencia de otras disciplinas y cobra por eso mismo, autonomía. Se diferencia del Derecho en su abordaje mismo: el Derecho responde a la pregunta de quién tiene la razón, y en el  proceso judicial su meta es construir una verdad formal única, como resultado de la confrontación de pruebas que recrean el pasado. “La Mediación subvierte esa concepción. Primero porque es un procedimiento que se juega en la palabra –y no en los hechos- e intenta construir una verdad responsable –y no una verdad única- abriendo el espacio para que circulen todas las verdades subjetivas.” (Aréchaga, Brandoni, Finkelstein. Clínica de Mediación. 2004).

 

En definitiva, el conflicto no es entregado a un tercero para que laude a quien pertenece “la verdad”. En mediación no interesa probar quien tiene razón, ni quien es el dueño de la verdad, porque se parte de la premisa de que no existe una única verdad, emergente de los hechos constatables por los sentidos. Sino, que existen múltiples verdades. Cada cual tiene “su verdad” y todas deben ser respetables y dignas de consideración. Según como se interrelacionen los sujetos, producen valoraciones subjetivas, e interpretaciones que dan significados a los hechos según “el cristal con que se mire”, y en ese juego de intercambio de las subjetividades se pueden lograr consensos. El conflicto no termina, como en sede judicial, con la sentencia de un Juez , de donde resulta un ganador, y un perdedor. El cual, éste último jamás se conformará con la sentencia. “Venceréis, pero no convenceréis” dijo Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca. Convencer, es vencer juntos en la libre circulación de dos verdades aparentemente desencontradas.

 

La Mediación trata de un con-vencimiento mutuo de las partes de que la mejor solución para sus intereses está en el acuerdo. “La palabra convencer expresa la idea de vencer en compañía: en compañía del propio adversario. El que persuade no vence con las armas en la mano, ni con amenazas. Se dirige a la mente del otro y le demuestra que por su propio interés, y en el marco de sus propias pautas de pensamiento, debe cambiar su posición y adherir a la que se le propone.” Ricardo Gribourg (“Provocaciones en torno al Derecho” Eudeba. Buenos Aires. 2002)

 

Y nuestro maestro procesalista, el Dr. Eduardo Couture: “Hay días del hombre en los cuales el amor huye como una paloma atemorizada… Lo que la justicia entrega, está cargado de dolor y de amargura, en tanto que lo que damos antes de que mande el derecho, está lleno de alegría y de liberación”. Como en la medicina, la prevención del conflicto es prevención en salud. Tarea propia de los Escribanos,  el asesoramiento y la armonización de intereses en juego adaptándolos a la norma jurídica. Tarea específica del Mediador, promover el diálogo una vez instalado el conflicto. Promover la tolerancia, el respeto, la voluntad de superar el malestar del desencuentro. El objetivo de la Mediación es promover, en definitiva, la autocomposición del litigio, antes que “la sangre llegue al río” y luego sea imparable e irreversible el proceso judicial, propiamente dicho.

 

En Mediación, el conflicto no deja a los contrincantes ausentes del proceso, sino que es fruto de una actitud proactiva de las partes que participan personalmente hasta el último momento, y termina por un acuerdo consensuado, redactado y documentado por el mediador bajo la supervisión de los comparecientes y sus abogados. Esta forma de resolver un conflicto de cuerpo presente, de común acuerdo, sin necesidad de que un tercero intervenga y dictamine quien tiene la razón, le da a las partes una sensación de logro personal que hace duradero el acuerdo, ya que el litigio termina sin vencidos ni vencedores.

 

Esc. Carlos E. de Mello.

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